Los días 22 y 23 de febrero de 2025 se reunieron en Valladolid, 40 jóvenes representantes y elegidos de las diócesis, movimientos y congregaciones en el ya tradicional, Seminario Nacional de Jóvenes «Los 40». Un seminario de jóvenes donde se les escucha invitándoles a reflexionar y a formarse sobre un tema importante para su vida de fe. Este año la propuesta para la reflexión fue la Cultura vocacional.
Al finalizar el encuentro los jóvenes acordaron escribir una síntesis que aunara todas las intuiciones y sueños que habían encontrado tras el encuentro.
Os la compartimos, a continuación:
“Los 40”. Seminario Nacional con Jóvenes
“Un Pueblo de Dios Vocacional; de los sueños a los retos”
SÍNTESIS FINAL
Nosotros los jóvenes reunidos en Valladolid, en el Seminario Nacional con Jóvenes “Los 40”, como representantes de numerosas realidades diocesanas, instituciones de vida consagrada y movimientos eclesiales, agradecemos que la Iglesia nos tenga en cuenta y cree estos espacios de escucha activa en los que podemos manifestar nuestros sueños e inquietudes, y caminar juntos en el seguimiento de Cristo.
Tras abordar el tema tratado en el encuentro y como continuación al Congreso de Vocaciones celebrado en febrero de este año, hemos contemplado lo siguiente:
Percibimos la necesidad de ir más allá de la “sociedad líquida” en la que vivimos, en la que se ha pasado del sujeto como persona al sujeto como individuo, y en la que impera la indiferencia frente a la búsqueda de espiritualidad, y que se expresa en un frenetismo exacerbado, en un individualismo que nos desvincula de los demás y nos hace creer autosuficientes.
Como jóvenes nos hacemos conscientes de que todos tenemos vocación y nos sentimos llamados, y por eso vemos la necesidad de dar visibilidad a todas las vocaciones y que todas ellas tengan una preparación y un acompañamiento equilibrados, con referentes cercanos y adecuados.
En esta línea, partiendo de lo expresado en los capítulos 8 y 9 de Christus vivit, por el Papa Francisco, entendemos la vocación como llamada de Dios que “incluye llamado a la vida, el llamado a la amistad con Él, el llamado a la santidad, etc. Esto es valioso, porque sitúa toda nuestra vida de cara al Dios que nos ama…” (ChV 248). Lo cual implica ver la vocación como un regalo valioso y que conlleva exigencias: comienza por la búsqueda, haciéndonos preguntas, y la escucha atenta del Espíritu, descubriendo que nos implica toda nuestra vida, tanto en el fin como en el día a día, poniendo en valor el compromiso, no como una carga sino como una herramienta para realizarnos como personas, aprendiendo a perseverar a través del “Sí” cotidiano.
Desde todo esto, es importante materializar propuestas concretas tales como: fomentar el crecimiento en la fe en todas sus dimensiones, aprovechando la variedad de propuestas y carismas existentes; mantener la confianza en Dios, que tiene un plan a la medida de cada uno de nosotros, que nos hace vivir en plenitud y poder servir a los demás; favorecer espacios significativos de silencio y de servicio, en complementariedad; escuchar testimonios de las diversas vocaciones (laicales, matrimoniales, consagradas y sacerdotales) poniendo en valor todas ellas como partes fundamentales dentro de la Iglesia; ofrecer y fomentar procesos de acompañamiento y discernimiento vocacional desde la libertad, que ayuden a descubrir la propia vocación; hacer hincapié en el espacio comunitario como grupo de referencia donde todos sean partícipes, tanto ofreciendo sus dones como nutriéndose de los demás.
Agradecemos a Dios la posibilidad de haber compartido estos días juntos, guiados por el Espíritu Santo. Ponemos nuestra vida al servicio de los demás y con un deseo: ojalá todos, especialmente los jóvenes, podamos describir el gran regalo de la vocación a la que Dios nos llama.
Valladolid 22 y 23 de febrero de 2025




